Sobre mí...

Cuando era pequeño me crié en una familia tradicional y con fuertes convicciones religiosas. En mi casa se repetían frases como "si te portas mal, Dios te castigará", "no digas o hagas eso que es pecado" o "pórtate bien, que si no lo haces irás al infierno". Eso creó en mí un halo de rebeldía, ya que no comprendía cómo Dios nos había creado para luego castigarnos por nuestros pecados, y que si éramos malos según su juicio iríamos al infierno o al purgatorio después de morir.

Todo esto, más la incomprensión del mundo que me rodeaba, hizo que desde pequeño no me sintiera identificado con muchos de los valores que veía fuera y tampoco entendía por qué había tantos problemas, sufrimiento y dolor, que veía tanto fuera como dentro de mí, a pesar de considerarme una persona buena, amable y simpática. Por ello, frecuentemente me sentía una víctima de la vida y de mis circunstancias. Asimismo, rechazaba a Dios (o al menos al que había conocido hasta entonces) y me volví totalmente crítico con todo lo que iba más allá de lo puramente científico y perceptivo. Si no lo podía tocar o ver, no existía para mí. 

En mi ignorancia, forjé un ego que creía que lo sabía todo, que estaba por encima de todas las cosas y que tenía la necesidad de posicionarse y tener la razón en todo lo que creía ser su verdad.

Cuando se supone que había obtenido el éxito tal como lo entiende el mundo (una pareja estable, un trabajo fijo, casa, dinero, salud...), llegó el momento más crítico de mi vida - empecé a tener problemas digestivos y graves problemas vertebrales que fueron incapacitándome cada vez más. No entendía por qué me estaba pasando esto a mí, pues siempre me había cuidado con la alimentación y el deporte. Estuve así varios años y tras visitar a un montón de médicos tradicionales que solo me daban un diagnóstico y muchas pastillas, y después de dos operaciones de espalda, llegó un momento en que mi desesperación se agudizó tanto que una noche a pesar de no creer en Dios exclamé al cielo diciendo: "TIENE QUE HABER OTRA MANERA, AYÚDAME, NO PUEDO MÁS".

Al poco tiempo, fui a una médico-terapeuta que me hizo preguntas sobre mí y mi vida, que me ayudaron a tomar conciencia de muchas cosas que antes ni me había planteado. Ahí comenzó mi camino del Despertar - empecé a leer muchos libros, a meditar, a conectarme conmigo mismo y con Dios, y noté que no solo experimentaba más paz y bienestar, sino que mi cuerpo empezó a sanar. Fui a muchas terapias alternativas y me formé como Coach Personal y Ejecutivo, realicé cursos de Astrología e hice un curso de Reiki. No obstante, la herramienta que más me ha servido y que se ha convertido en la base de mi vida es Un Curso de Milagros. Este libro me ha enseñado cómo practicar el verdadero perdón, cuál es el origen del sufrimiento y cómo se puede trascender.

 

Comencé a impartir charlas y talleres de Coaching y de UCDM. En el año 2018, co-organicé una gira por toda España durante tres meses junto a otros profesionales del crecimiento personal, médicos, psicólogos, terapeutas, etc., en la cual cada uno aportó diversas herramientas para el bienestar físico, mental, emocional y espiritual del ser humano. Gracias a esta maravillosa experiencia, aprendí mucho y me siento inmensamente agradecido. Más tarde, Desi y yo creamos este proyecto llamado "Relaciones Conscientes con Desi & Jose", con el propósito de compartir las enseñanzas de UCDM para que despertemos de este sueño lleno de juicios, limitaciones y culpa, y nos demos cuenta de que ya somos lo que estamos buscando - Amor. Juntos, realizamos charlas, talleres, encuentros presenciales y online, y también acompaño a personas en sesiones individuales.